Yo soy la vid verdadera, y Mi Padre es el viñador. 2 Todo sarmiento que en Mí no da fruto, lo quita; y todo el que da fruto, lo poda para que dé más fruto. 3 Ustedes ya están limpios por la palabra que les he hablado.4 »Permanezcan en Mí, y Yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco ustedes si no permanecen en Mí. 5 Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en Mí y Yo en él, ese da mucho fruto, porque separados de Mí nada pueden hacer. 6 Si alguien no permanece en Mí, es echado fuera como un sarmiento y se seca; y los recogen, los echan al fuego y se queman” (Juan 15:1-6).

Jesús se compara a sí mismo con la vid, y a sus oyentes con los pámpanos o sarmientos. Este punto se refiere a que las ramas que están en la viña dan fruto. «Permanezcan en Mí, y Yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco ustedes si no permanecen en Mí. (versículo 4).

Pero, ¿qué significa «permanecer en Jesús»? Significa tener una relación fuerte con Jesús, la cual mostrará en sí misma «los frutos» y el «mantener sus mandamientos» al glorificar a Dios. Una vida fructífera solamente es posible si estamos en conexión con Jesús. Si permanecemos en él, él nos llenará con su poder divino. Jesús dice «Si alguien no permanece en Mí, es echado fuera como un sarmiento y se seca; y los recogen, los echan al fuego y se queman.» (versículo 6). Esta es una advertencia severa para el que viva sin Jesús.

¿Permaneces tú en la vid verdadera

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