“El mar estaba agitado porque soplaba un fuerte viento. 19 Cuando habían remado unos 25 o 30 estadios (cuatro o cinco kilómetros), vieron a Jesús caminando sobre el mar y que se acercaba a la barca, y se asustaron. 20 Pero Él les dijo: «Soy Yo; no teman. Entonces ellos querían recibir a Jesús en la barca, pero la barca llegó enseguida a la tierra adonde iban”.   (Juan 6:18-21).

En el Antiguo Testamento, el nombre personal de Dios era Yahvé. Este nombre es difícil de traducir, pero significa algo similar a «Yo Soy«. En el Nuevo Testamento Griego, se lee “ἐγὼ εἰμί”. Esta pequeña frase tiene un profundo significado teológico. El dato impactante sobre Jesús es que Él usa este nombre personal de Dios y lo aplica para sí mismo, por lo tanto, ser Dios mismo.

Para la mayoría de los oyentes de Jesús esto era impensable. Ellos no podían aceptar la verdad de este dicho, y como resultado lo condenaron como blasfemo. Finalmente, esta es la razón por la cual Jesús es sentenciado a muerte.

Sin embargo, nosotros sabemos que lo dicho por Jesús es verdad. ¡Él sí es Dios! En los próximos días, leeremos un par de textos donde Jesús dice la frase «Yo Soy» junto a una descripción que revelan aspectos importantes de su carácter y misión. Estos dichos nos proveen una idea sobre Jesús como el Único creador y sustentador de nuestras vidas, tanto ahora como en la vida venidera.

¿Estás dispuesto a aprender más sobre Jesús?

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