Romanos 10:9 dice: «Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo». Esto plantea la cuestión de si alguien que no es capaz de confesar nada con su boca, por ejemplo porque está demasiado enfermo, es demasiado joven o tiene una discapacidad mental o física, puede ser salvado. Si este versículo bíblico resume los requisitos para la salvación, está claro que algunas personas no podrán cumplir estas normas…

Leer el contexto

Si estamos confundidos por un determinado versículo bíblico, es conveniente leer también su contexto inmediato. Hagámoslo juntos:

«Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás. Porque con el corazón se cree y se justifica, y con la boca se confiesa y se salva. Porque la Escritura dice: Todo el que cree en él no será avergonzado. Porque no hay distinción entre judío y griego, pues el mismo Señor es Señor de todos, y da sus riquezas a todos los que le invocan. Porque todo el que invoque el nombre del Señor se salvará». (Romanos 10:9-13)

En este capítulo se dice que las personas que escuchan el Evangelio, deben aceptarlo y creerlo para salvarse. El apóstol Pablo cita varios versículos bíblicos para demostrar que todo el que crea en Dios se salvará, independientemente de su origen social, religioso o racial.

Comparar con otros versículos bíblicos

Otro paso útil es comparar un versículo bíblico difícil con otros versículos. La Biblia nunca se contradice, así que otros versículos pueden ayudarnos a construir un «marco» en el que encajar el versículo difícil. En este caso, algunos versículos útiles son:

Estos versículos subrayan que nuestra salvación no depende de nada que hagamos. Sólo debemos creer en la promesa de salvación de Dios, no necesitamos añadir ninguna obra. Ninguno de estos versículos hace una excepción para las personas que no son capaces de expresar su fe de forma audible.

Confesando que Jesús es el Señor

Leamos un versículo más para entender mejor lo que significa «confesar con la boca que Jesús es el Señor».

«Así que todo el que me reconozca ante los hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre que está en los cielos; pero al que me niegue ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos.» (Mateo 10:32-33)

Nuestras palabras revelan lo que hay en nuestro corazón. Así que, si confesamos a Jesús con nuestra boca, esto es un signo externo de nuestra fe. Es importante hacerlo, para dar testimonio de nuestra fe a las personas que nos rodean, para honrar a Dios con ello, y también porque confesar y compartir nuestra fe con los demás puede fortalecernos. Ser cristiano guardando un silencio total es difícilmente posible.

Mateo 10 menciona una alternativa a confesar que Jesús es el Señor, a saber, negarlo. Si negamos a Jesús, esto demuestra que no creemos en Él. Entonces, ¡no podemos ser salvados! Esta es una situación totalmente diferente a la descrita en la pregunta, en la que alguien cree de todo corazón en Jesús como su Señor y Salvador, pero no puede confesarlo con su boca.

Nuestra salvación sólo depende de la fe en Jesús

Es una gran pérdida si alguien no es capaz de confesar su fe y compartirla con los demás. Como la pregunta que da pie a este artículo deja claro, puede dejar a los miembros de la familia y a los amigos en la incertidumbre sobre la fe de esta persona, lo que es realmente triste. Pero al final, la salvación de uno no depende de que nuestros seres queridos estén convencidos de nuestra fe. Sólo depende de nuestra relación personal con el Señor Jesucristo, que conoce nuestros pensamientos más profundos incluso antes de que una palabra esté en nuestra lengua (ver Salmo 139:1-4).

Leer más

Una pregunta similar puede surgir al leer Marcos 16:16: «El que crea y se bautice se salvará». ¿Es necesario el bautismo para la salvación? ¿Qué pasa con las personas que mueren antes de ser bautizadas? Estas preguntas se discuten aquí.

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