Una docena de mujeres fueron rescatadas en el primer intercambio de prisioneros entre Rusia y Ucrania y después de reunirse con sus familias en Zaporizhzhia, las ucranianas revelaron de horribles torturas a manos de las fuerzas de Vladimir Putin.

Cabe recordar que la tortura de prisioneros de guerra se considera un crimen según la Convención de Ginebra. Según las mujeres rescatadas, fueron golpeadas con martillos, electrocutadas y les tiraban agua hirviendo.

Una mujer nombrada solo como Hanna, de 26 años, militar de la Brigada número 36 de Infantería de Marina, estuvo en cautiverio durante seis meses y cuatro días, según reseña Daily Mail.

Ella era una defensora en la acería Azovstal en Mariupol y dijo que las fuerzas allí habrían muerto si no se hubieran rendido.

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La estancia de las prisioneras ucranianas en manos rusas según cuenta una de ellas, fue cruel e inhumano.

La estancia de las prisioneras ucranianas en manos rusas según cuenta una de ellas, fue cruel e inhumano. (Biserka Stojanovic/)

Brutales torturas infligidas a mujeres por las fuerzas rusas

La militar para entonces, no había tenido noticias de ninguno de sus familiares durante más de medio año. Hanna le contó a Ukrinform cómo fueron tratadas las mujeres.

“Nos golpearon y torturaron con corriente eléctrica, nos golpearon con martillos, eso es lo más fácil”, afirmó. “Colgaban a las chicas. Ni hablar de la comida, porque estaba amarga. Ni siquiera a los perros se les da esa comida”, agregó.

Cuenta que su esposo aún está en cautiverio y se desconoce su paradero. Además, tiene un hijo en territorio ucraniano ocupado por rusos al que aún no ha podido contactar.

“A aquellos que tenían tatuajes, querían cortarnos las manos, cortar los tatuajes, escaldarnos con agua hirviendo solo por ser ucraniano, por ser un infante de marina”, relató.

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La soldado ucraniana revelaba que las torturas a las que fueron sometidas eran desde electrocución hasta echarles agua hirviendo y todo el maltrato psicológico posible.

La soldado ucraniana revelaba que las torturas a las que fueron sometidas eran desde electrocución hasta echarles agua hirviendo y todo el maltrato psicológico posible. (D-Keine/)

Aproximadamente 96 de los prisioneros intercambiados son mujeres en servicio, incluidas 37 evacuadas de Azovstal, mientras que 12 son civiles.

Algunas de las mujeres fueron obligadas a dar entrevistas a los medios rusos mientras estaban en cautiverio, amenazándolas con golpearlas si se negaban. “Las mujeres no sabían que estaban siendo preparadas para el intercambio”.

Los llevaron a Taganrog, una ciudad rusa cercana a la frontera con Ucrania, antes de cruzar para el intercambio de prisioneros.

Los rusos les habían dicho que no serían canjeadas y que, en cambio, serían encarceladas hasta el final de la ‘operación especial’, nombre que usa el Kremlin para la guerra en Ucrania. Al final, “los soldados nos dijeron que nos dispararían como perros”, recordó.

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Cabe recordar que la tortura de prisioneros de guerra se considera un crimen según la Convención de Ginebra.

Cabe recordar que la tortura de prisioneros de guerra se considera un crimen según la Convención de Ginebra. (D-Keine/)

Las mujeres solo se enteraron de que estaban siendo rescatadas cuando comenzaron a escuchar ucraniano después de que las subieran al autobús.

Entre los rescatados se encontraba una médica militar de Azovstal, separada de su hijo de 4 años por los rusos durante la evacuación del 8 de mayo.

Mariupol, una ciudad portuaria en el Mar de Azov en el sureste de Ucrania, soportó semanas de incesantes bombardeos rusos, con la resistencia concentrada en una densa red de túneles subterráneos en su planta de acero Azovstal.

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Alisa, su hija de cuatro años, había estado viviendo en Polonia con sus abuelos antes de reunirse con su madre.

Ninguna de sus posesiones fue devuelta, y muchas de las mujeres tendrán que empezar de cero, pero lloraron lágrimas de alegría después de reunirse con sus seres queridos.

Las mujeres serán sometidas a reconocimiento médico y rehabilitación.

(I)

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