Las devastadoras inundaciones en Sudáfrica, las peores en décadas con cerca de 260 muertos, son una “catástrofe de proporciones enormes”, aseguró el miércoles el presidente, Cyril Ramaphosa, en Durban, en el este del país, epicentro de las intemperies.

“Los puentes se derrumbaron. Las calles se derrumbaron. Murieron personas. Nuestro pueblo está herido. Es una catástrofe de proporciones enormes”, declaró el jefe de Estado.

Según el último balance de la oficina provincial de gestión de catástrofes de Kwazulu-Natal (KZN), unas 259 personas murieron. Las autoridades se enfrentaban a un gran flujo de cadáveres en las morgues.

“El número confirmado de personas que han muerto en la catástrofe es de 259 en toda la provincia”, declaró a la AFP la portavoz de la oficina, Nonala Ndlovu.

Las lluvias más intensas en más de 60 años han dejado paisajes devastados, con puentes derrumbados, deslizamientos de tierra y carreteras sumergidas en torno a la ciudad portuaria de Durban, primera urbe de KZN, en el este.

Durban (South Africa), 13/04/2022.- La ciudad de Durban fue una de las principales afectadas por las inundaciones. EFE/EPA/STR

Durban (South Africa), 13/04/2022.- La ciudad de Durban fue una de las principales afectadas por las inundaciones. EFE/EPA/STR (STR/)

Las autoridades locales piden que se declare el estado de catástrofe natural.

Cuatro hermanos

Durante su visita, Ramaphosa se reunió con los familiares de los fallecidos. En Clermont, un suburbio pobre de Durban donde la Iglesia Metodista Unida quedó reducida a escombros, prometió ayuda gubernamental a un padre que perdió a sus cuatro hijos al derrumbarse una parte de su casa.

El hombre contó al jefe de Estado cómo subió el agua a mitad de la noche, cómo se fue la electricidad y cómo no pudo salvar a sus hijos, dormidos en otro cuarto de la casa.

Decenas de personas están desaparecidas, y los socorristas hablan de una “pesadilla”.

Las precipitaciones obligaron al puerto, el más importante del África subsahariana, a interrumpir sus operaciones, ya que la principal carretera de acceso sufrió graves daños.

Los contenedores de transporte quedaron tirados, convertidos en montañas de metal.

“Vemos cómo estas tragedias golpean a otros países, como Mozambique o Zimbabue, pero ahora somos nosotros los afectados”, dijo Ramaphosa.

Los países vecinos de Sudáfrica sufren este tipo de catástrofes naturales a causa de las tormentas tropicales casi todos los años, pero este país está protegido de las tormentas en el océano Índico.

Estas lluvias no eran tropicales, sino provocadas por un fenómeno meteorológico que trajo lluvia y frío a gran parte del país. Cuando las tormentas llegaron al clima más cálido y húmedo de la provincia de KZN, llovió aún más.

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450 mm en 48 horas

“Algunas partes de KZN han recibido más de 450 milímetros [de lluvia] en las últimas 48 horas”, dijo Tawana Dipuo, del servicio meteorológico nacional, casi la mitad de los 1.009 mm de precipitaciones anuales de Durban.

“Hoy sigue lloviendo en algunas partes de la provincia, pero por la tarde se despejará”, según Dipuo.

Durban apenas se estaba recuperando de los mortíferos disturbios de julio de 2021, que se cobraron más de 350 vidas.

Las escuelas que no se vieron afectadas por las inundaciones volvieron a abrir sus puertas el miércoles, pero había menos alumnos. Un profesor del suburbio de Inanda, en Durban, dijo que solo dos de los 48 alumnos se presentaron a clase.

El gobierno provincial afirmó que la catástrofe “causó un caos incalculable y provocó grandes daños en vidas e infraestructuras”.

La policía nacional desplegó 300 agentes adicionales en la región, mientras la fuerza aérea enviaba aviones para ayudar en las operaciones de rescate.

Las trombas de agua anegaron las calles, donde solo se veía la parte superior de los semáforos. Un camión cisterna de combustible quedó flotando en el mar tras ser arrastrado fuera de la carretera.

Más de 2.000 casas y 4.000 viviendas “informales”, o chabolas, resultaron dañadas.

Las zonas del sur de Sudáfrica, el país más industrializado del continente, están sufriendo las consecuencias del cambio climático, con lluvias torrenciales e inundaciones recurrentes y cada vez más intensas. En abril de 2019 las inundaciones dejaron unos 70 muertos.

“Sabemos que el cambio climático está empeorando, pasamos de tormentas extremas en 2017 a tener lo que supuestamente fueron inundaciones récord en 2019, pero 2022 lo supera claramente”, dijo la profesora de estudios de desarrollo de la Universidad de Johannesburgo, Mary Galvin. (I)

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