El experto en monarquías Bryan Kozlowski predijo que la Reina Isabel II viviría más que su madre, Isabel Bowes-Lyon, que murió a la edad de 101 años y siendo fumadora. Y aunque estuvo cerca, no es de extrañar que esa fuera su apuesta debido al buen estado de salud que ha gozó la monarca.

Conozca algunos hábitos de Isabel II que pueden ser la respuesta a los que han sido 96 años de bienestar físico, según reseña ABC.

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La Reina pasaba muchas horas diarias leyendo la actualidad y estudiando documentos para poder charlar con los primeros ministros durante las sesiones informativas.

La Reina pasaba muchas horas diarias leyendo la actualidad y estudiando documentos para poder charlar con los primeros ministros durante las sesiones informativas.

Cinco hábitos de la reina Isabel para una vejez saludable

1. Alimentación sin excesos

Darren McGrady, el que fuera su chef, manifestó que Isabel II no seguía una dieta en sí misma, aunque su alimentación sí se basaba principalmente en pescado, frutas y verduras de temporada. Comía con moderación y nunca excedía las cantidades.

Los carbohidratos y los alimentos con almidón –afirmó McGrady– solían estar fuera de su dieta y prefería platos sencillos, como podía ser pollo con ensalada o pescado con espinacas cocidas.

La Reina desayunaba dos veces: “En el primero se tomaba una taza de té Earl Grey, con poca leche y azúcar, acompañada por unas galletas, para después pasar a degustar arenques, en cualquiera de sus variantes”. A veces los tomaba en la cena, revueltos con la ensalada.

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Lo que sin duda era sagrado para la monarca era la hora del té. “No hay día que se la saltara”, aseguró McGrady. Este lo tomaba junto con sándwiches y bollos, y con una pequeña porción de pastel. Como suelen aconsejar los dietistas, solo comía dulces de manera ocasional.

La Reina desayunaba dos veces: “En el primero se toma una taza de té Earl Grey, con poca leche y azúcar, acompañada por unas galletas, para después pasar a degustar arenques. GETTY IMAGES

La Reina desayunaba dos veces: “En el primero se toma una taza de té Earl Grey, con poca leche y azúcar, acompañada por unas galletas, para después pasar a degustar arenques. GETTY IMAGES

2. Ejercicio moderado

Su ex secretario de prensa, Dickie Arbiter, dijo que la reina montaba a caballo una o dos veces por semana y caminaba durante el día. “Si no tenía tiempo para sacar a pasear a los perros por la mañana, lo hacía por la tarde”,

Además, “no se pasaba el día sentada en un escritorio. Durante una ceremonia de investidura permanecía de pie hasta 90 minutos”. Intentaba dormir bien y, sobre todo, tener una rutina diaria de sueño. Así lo compartió Arbiter: “Dormía unas siete horas cada noche y se despertaba todos los días a las 7.30 de la mañana”.

3. Poca exposición solar

Siempre buscó que su lugar de vacaciones estuviera lejos de la Escocia tropical, en el castillo de Balmoral, y habitualmente completaba su atuendo con un elegante sombrero, ya que Isabel II prefería estar alejada del sol. Así lo confirmó Kozlowski, además aseguró que usaba poco maquillaje.

Exponerse poco al sol y utilizar poco maquillaje son dos hábitos que ayudan a cuidar mucho la piel y que esta se mantenga joven. Ya lo dijo la dermatóloga Natalia Jiménez: “Tomar el sol envejece más que nuestra genética”.

Además, “no se pasa el día sentada en un escritorio. Durante una ceremonia de investidura permanecía de pie hasta 90 minutos”.

Además, “no se pasa el día sentada en un escritorio. Durante una ceremonia de investidura permanecía de pie hasta 90 minutos”. (STEFAN ROUSSEAU STEFAN ROUSSEAU/)

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4. Nada de tabaco

Arbiter también declaró que la reina “nunca fumó ni sintió la tentación de hacerlo”. A diferencia de lo que vivió a su alrededor cuando era joven. Su padre, Jorge VI, era un fumador empedernido y murió de cáncer de pulmón a causa de ello.

5. Actividad mental

La reina Isabel II pasaba muchas horas diarias leyendo la actualidad y estudiando documentos para poder charlar con los primeros ministros durante las sesiones informativas en el Palacio de Buckingham. De esta forma podía serles de ayuda con temas políticos o asuntos constitucionales de los que no estaban al tanto.

(I)

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