Israel y Palestina cruzaron este lunes acusaciones en Naciones Unidas sobre los últimos choques en torno a la mezquita de Al Aqsa, en Jerusalén, mientras que la ONU llamó a la calma y a la contención a los dos bandos.

La reciente escalada de la tensión en Jerusalén y la violencia de las últimas semanas —con varios atentados terroristas en Israel y más de dos decenas de palestinos muertos a manos del Ejército israelí— centró el debate mensual del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el conflicto de Oriente Medio.

Una veintena de heridos deja enfrentamiento entre palestinos y policías israelíes, en Jerusalén

En este espacio, Israel denunció que “terroristas palestinos” son los únicos responsables de los incidentes vividos en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén durante dos viernes consecutivos de Ramadán, que han disparado el temor a un nuevo brote de la violencia a gran escala.

Los disturbios del último viernes dejaron 57 palestinos heridos y los del viernes anterior más de 150 a causa de lo que las facciones palestinas, el mundo árabe e incluso en cierta medida la ONU denuncian como un uso excesivo de la fuerza.

“La violencia la incita y la comete solo una muchedumbre de terroristas palestinos que intentan secuestrar el lugar sagrado y prender fuego a Jerusalén”, alegó hoy el embajador israelí ante Naciones Unidas, Gilad Erdan.

El diplomático criticó a la comunidad internacional por pedir calma a las dos partes cuando, argumentó, de un lado hay “terroristas sangrientos” que llaman a matar judíos y que llevan armas a un lugar sagrado y del otro “una democracia que cumple con la ley y asegura la libertad de culto para todos” y que “muestra contención antes de usar la fuerza mínima sólo cuando es necesario para proteger a otros”.

Erdan insistió en que su país está comprometido a mantener el statu quo en esa zona clave de Jerusalén y acusó a movimientos palestinos de buscar dinamitarlo.

Según ese statu quo, en vigor desde 1967, Jordania custodia la Explanada de las Mezquitas, donde el culto está reservado solo a los musulmanes, mientras los judíos solo pueden entrar como visitantes y rezar en el cercano Muro de las Lamentaciones.

Un palestino patea una granada de gas lacrimogeno durante un enfrentamiento con las tropas israelíes en la ciudad cisjordana de Nablus, en una imagen de archivo. EFE/ Alaa Badarneh

Un palestino patea una granada de gas lacrimogeno durante un enfrentamiento con las tropas israelíes en la ciudad cisjordana de Nablus, en una imagen de archivo. EFE/ Alaa Badarneh (ALAA BADARNEH/)

Sin embargo, cada vez más colonos judíos se cuelan para rezar en el área donde se cree que se ubicó el Segundo Templo, algo visto como una provocación por el mundo árabe y los palestinos, para los que Al Aqsa es parte de su identidad nacional, y especialmente en Ramadán, que este año ha coincidido con el Pesaj o Pascua judía.

El embajador palestino ante la ONU, Riyad Mansur, denunció en su discurso las cargas policiales israelíes en la Explanada de las Mezquitas y la detención de cientos de palestinos, considerándolas una “violación flagrante” del statu quo.

“Cuando sus acciones ilegales y violentas se condenaron, Israel recurrió a su justificación favorita: seguridad. Es la justificación que vale para todo”, señaló Mansur, que acusó a las autoridades israelíes de etiquetar como terroristas a simples devotos que acudían a rezar.

El enviado de la ONU para Oriente Medio, Tor Wennesland, urgió a los líderes de las dos partes a trabajar para “reducir las tensiones, mantener el statu quo de los lugares sagrados y asegurar que su santidad sea respetada por todos”.

Wennesland recalcó que durante los incidentes en Jerusalén hubo palestinos que lanzaron piedras, fuegos artificiales y objetos pesados contra agentes israelíes, pero apuntó que la conducta de la Policía ha “suscitado preocupaciones sobre un posible uso excesivo de la fuerza”.

El enviado de la ONU urgió a Israel a investigar todos los episodios de posible uso excesivo de la fuerza y se mostró devastado por la muerte de varios niños durante operaciones recientes de las fuerzas israelíes como respuesta a varios atentados, unas operaciones que han dejado al menos 23 palestinos muertos y cientos de heridos. (I)

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