Podría decir Neymar o Vinícius Junior, pero cuando al adolescente Yan Araújo le preguntan por sus ídolos, responde sin dudar: “Nobru y Cerol”, dos jugadores de Freefire, un videojuego que causa furor en las favelas brasileñas.

Lejos de la pelota en el país donde el fútbol es el rey, cada vez más jóvenes como Araújo aspiran a convertirse en profesionales de los egames, o deportes electrónicos, atraídos por los jugosos beneficios que puede otorgar una carrera en ese medio.

Con la destreza de un guitarrista virtuoso, desliza sus dedos largos y delgados por la pantalla de su celular. No se trata apenas de una partida de Free Fire, sino de un entrenamiento para construir su sueño.

“Tengo un sueño que es sobre esto… jugar Free Fire, ser muy reconocido y poder ayudar a otras personas”, cuenta a la AFP Araújo. El joven, de 15 años y tez morena, viste una chaqueta deportiva roja y, en trance con la partida, menea suavemente su cabeza y ocasionalmente sonríe, en complicidad con su teléfono.

Junto a otros cinco jóvenes de “P. Sul”, una favela a media hora del centro de Brasilia, fue en 2021 campeón de Free Fire en el Distrito Federal, en la “Taça -trofeo- das Favelas”, torneo organizado por la ONG Centra Única de Favelas (CUFA).

En el Free Fire, hasta 50 jugadores caen de paracaídas en una isla, en busca de armas y artefactos y deben, en equipo, eliminar al resto de los jugadores.

Los requisitos son simples: apenas un celular con conexión a internet. El juego fue desarrollado en 2017 por una empresa vietnamita, y Brasil ocupa un lugar entre los tres países con más descargas.

Fuentes de renta

Los jóvenes brasileños juegan cada vez menos al fútbol para jugar a los videojuegos, lo que en última instancia podría tener un impacto en el deporte de élite brasileño, que atrajo a algunas de sus estrellas de los barrios populares.

Los jóvenes brasileños juegan cada vez menos al fútbol para jugar a los videojuegos, lo que en última instancia podría tener un impacto en el deporte de élite brasileño, que atrajo a algunas de sus estrellas de los barrios populares. (Evaristo Sa/AFP/)

“Los jóvenes están locos (por el juego)”, resume Carlos Campos, coordinador de la CUFA en Brasilia. El año pasado hubo 80.000 inscritos de favelas disputando el torneo nacional de Free Fire, y esperan superar la marca en 2022.

Un estudio del Instituto Data Favela en 2021 mostró que el 96% de niños de hasta 15 años de favelas querían ser profesionales de los e-games, y para el 29% hacer una carrera era el mayor sueño de su vida.

“Muchos vieron que hay una profesión y que es un medio para ganar dinero”, cuenta Campos. En 2021, el torneo de la CUFA distribuyó 100.000 reales -unos 20.000 dólares- para el equipo ganador.

Pero los torneos son apenas una de las formas de generar renta. El juego ha convertido a los mejores en profesionales e influenciadores.

Algunos como Bruno “Nobru” Goes, quien cuenta con 13 millones de seguidores en Instagram, transmite sus partidas en línea, atrayendo el interés de marcas y generando dinero con visualizaciones y patrocinios.

Con 21 años, “Nobru”, nacido en una favela de Sao Paulo, cobró tal notoriedad que pasó a ser llamado el “Neymar del Free Fire” y, siendo el más popular en Brasil, medios locales han reportado que gracias a sus transmisiones factura dos millones de reales (unos 500.000 dólares) por mes.

“Prácticamente, (Nobru) es un Neymar del juego. Salió del pueblo, de una pequeña favela, se esforzó y dio resultado. Hay mucho trabajo y esfuerzo, madrugadas jugando, y hoy está ahí”, explica, con admiración, Araújo.

Avance sobre el fútbol

En las favelas, donde han surgido talentosos jugadores de fútbol como Vinícius Junior del Real Madrid o el atacante del Manchester City Gabriel Jesus, entrenadores perciben mayor desinterés por la pelota.

“Algunos no vienen más a entrenar porque se quedan jugando al Free Fire”, dice Joao de Oliveira, técnico de “Toque de Bola”, una escuela de fútbol en un barrio marginal de Brasilia. “Es temprano para decir que la mayoría está quedándose con el videojuego, pero cada día gana más espacio”.

Los egames están incluso conquistando lugar dentro de clubes tradicionales como el Flamengo de Río de Janeiro y el Corinthians de Sao Paulo, que ya cuentan con sus equipos profesionales de Free Fire.

Matheus da Silva, compañero de Araújo, asegura que entrena para un día poder ser como “Bak”, apodo del brasileño Gabriel Lessa en el Free Fire. “(Bak) Ganó siete campeonatos nacionales. Es como (Lionel) Messi, que tiene siete balones de oro”.

Al principio, la madre de este adolescente, Claudia Gomes da Silva, desaprobaba que su hijo pasara tantas horas frente al celular, pero con el campeonato obtenido el año pasado, algo cambió.

“(El Free Fire) no es sólo un juego. Mirá si en el futuro (Matheus) es un excelente jugador y vive de eso”, dice. (I)

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