Los secuestros siguen a la orden del día en Haití.

El gobierno de República Dominicana denunció el domingo que uno de sus diplomáticos en el país vecino habría sido secuestrado y pidió a las autoridades haitianas que contribuyan para que regrese “sano y salvo”.

En un comunicado dirigido a la cancillería haitiana, el embajador dominicano en Puerto Príncipe, Faruk Miguel Castillo, especificó que su oficina perdió contacto el viernes al mediodía con Carlos Guillén, el consejero agrícola de la legación diplomática.

De acuerdo con el texto, Guillén fue secuestrado en el área de Croix-des-Bouquets, mientras se dirigía a la ciudad de Jimaní, en Dominicana.

La zona de Croix-des-Bouquets es controlada por la banda 400 Mawozo, quienes se hicieron conocidos hace unos meses por el secuestro de 16 misioneros estadounidenses y una canadiense, entre ellos varios niños.

La embajada dominicana informó que había realizado la denuncia a las autoridades haitianas y que había adjuntado los registros de las últimas llamadas telefónicas realizadas desde el teléfono de Guillén.

El diplomático había sido nombrado para la posición por el presidente Luis Abinader en noviembre de 2020.

Qué más se sabe del caso

Según el reporte de la embajada dominicana, Guillén desapareció el viernes al mediodía en la barriada Croix-des-Bouquets, en las afueras de la capital haitiana, cuando iba en ruta a la frontera.

Una fuente del ministerio dominicano de Exteriores indicó a la Agencia France-Presse (AFP) que el rapto fue perpetrado por 400 Mawozo.

BBC Mundo contactó con la Cancillería dominicana, que no quiso comentar sobre la situación del diplomático.

400 Mawozo, cuyo nombre en español significa “los 400 hombres inexpertos”, opera en el distrito en el este de Puerto Príncipe, donde frecuentemente ejecuta secuestros, robo de vehículos y extorsión a empresarios, según las autoridades.

Este grupo criminal es uno de los alrededor de 150 que cada día atemorizan la capital haitiana.

De acuerdo con el periódico dominicano Listín Diario, a la familia de Guillén se le informó que su pariente regresaba al país cuando fue secuestrado en compañía de otra persona, también retenida y posteriormente puesta en libertad.

“Nos han dicho que él está bien, que estemos tranquilos”, comentó un sobrino del diplomático al diario.

Otros medios dominicanos informaron que la banda había pedido un monto de US$500.000 por la liberación del funcionario.

REUTERS

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400 Mawozo es conocida por secuestrar extranjeros y pedir altas sumas de dinero.

En octubre pidieron US$1 millón por el rescate de cada uno de los misioneros secuestrados.

No quedó claro si la iglesia a la que pertenecían o los familiares pagaron el rescate, pero los misioneros lograron recuperar su libertad dos meses después.

Christian Aid Ministries, la institución religiosa a la que pertenecen, dijo que 12 de ellos habían escapado de sus captores y que otros cinco habían sido liberados antes.

Según el Centro de Análisis e Investigación sobre Derechos Humanos de Haití, más de 1.200 personas fueron secuestradas en 2021, aunque de ellos solo 81 eran de nacionalidad extranjera.

Ola de violencia y secuestros

La desaparición de Guillén tiene lugar en un momento en que se ha recrudecido la ola de violencia y secuestros en el país caribeño.

Según informó la pasada semana la Oficina de Protección Civil de Haití, al menos 20 personas murieron como resultado de un conflicto entre 400 Mawozo y otra banda rival en el este del país.

La guerra de pandillas dejó numerosos heridos, incidentes violentos y obligó a centenares de personas a huir.

Las autoridades haitianas estiman que la situación, que se extiende desde hace meses, ha provocado más de 20.000 desplazados.

GETTY IMAGES

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La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU confirmó la semana pasada que un helicóptero de la organización estacionado en una pista del aeropuerto nacional Guy Malary fue impactado por una bala perdida.

De acuerdo con reportes oficiales, además de las muertes, heridas de bala y desplazamientos forzados, decenas de casas han sido quemadas.

La crisis social, económica y de seguridad que vive Haití se acrecentó en julio pasado, cuando el presidente del país Jovenel Moïse fue asesinado en circunstancias que todavía no han sido esclarecidas.

Actualmente, el gobierno interino vive una crisis de legitimidad y es cuestionado por miembros de la sociedad civil que aspiran también a gobernar el país.

Además de carecer de un gobierno electo a casi un año del asesinato del mandatario, el parlamento se ha reducido a solo 10 senadores; y el sistema de justicia está casi paralizado, dado que abogados y jueces no pueden acudir al juzgado de Puerto Príncipe porque se encuentra en una zona controlada por las bandas criminales. (I)

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