Así lo reveló este lunes el director de la funeraria real. El cofre mortuorio donde ahora reposan los restos de la fallecida soberana británica está hecho de un raro roble inglés, revestido con plomo, y fue trabajado desde hace más de 30 años.

Andrew Leverton, quien dirige Leverton & Sons, la empresa familiar independiente de empresarios funerarios de Camden, al norte de Londres, ha explicado que ha trabajado en funerales reales desde 1991. En una entrevista con The Times, explicó que su compañía había heredado el ataúd que los directores de funerarias reales anteriores habían hecho para cuando llegara el momento del fallecimiento de la reina Isabel II.

Féretro al interior de la catedral

Sobre el estandarte real de Escocia que cubría el ataúd de roble se ha colocado una corona de flores formada por fresias blancas, crisantemos, brezos, cardos, romero, flores de hebe y de pitosporo. Una vez que el ataúd fue montado sobre el catafalco, Alexander Douglas-Hamilton, decimosexto duque de Hamilton, fue el encargado de situar la corona de Escocia -hecha en oro, plata y piedras preciosas- sobre un cojín colocado encima del féretro.

El rey Carlos III de Gran Bretaña asiste a una vigilia en la catedral de san Gil, en Edimburgo, el 12 de septiembre de 2022, luego de la muerte de la reina Isabel II el 8 de septiembre.

El rey Carlos III de Gran Bretaña asiste a una vigilia en la catedral de san Gil, en Edimburgo, el 12 de septiembre de 2022, luego de la muerte de la reina Isabel II el 8 de septiembre.

Leverton explicó que el ataúd ha estado listo durante décadas porque “no es algo que se pueda hacer en un día”. Además, ha contado que el tipo de madera ahora es escasa, porque otros féretros se trabajan con roble estadounidense.

La casa funeraria Leverton ha servido al norte de Londres desde 1789 según su sitio web.

Los restos de la fallecida soberana reposan al momento en el ataúd que se encuentra siendo velado en la catedral escocesa de san Gil, en Edimburgo. Este martes, los restos mortales de Isabel II serán llevados a Londres en un avión militar hasta la base de la Real Fuerza Aérea (RAF) de Northolt, en el que viajarán la princesa Ana y su marido Tim Laurence, para seguir con los ritos funerarios de Estado antes de su descanso final en la abadía de Westminster el próximo 19 de septiembre.

Será el primer funeral en la Abadía, que fue el trasfondo de gran parte de la asombrosa vida de la reina, desde su matrimonio con su amado duque de Edimburgo hasta la coronación, para un monarca británico desde el del rey Jorge II en 1760. (I)

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