Aquí hay algunos puntos clave:

1. Enfrentarse a las pruebas y tentaciones

(Santiago 1:2-8; 4:1-6; 5:7-20)
Santiago nos anima a regocijarnos cuando enfrentamos las pruebas porque estas cosas aumentarán nuestra perseverancia y nos harán fuertes y maduros como cristianos, ya que confiamos en Dios para que nos ayude en esos momentos. Muchas veces luchamos porque el maligno (Satanás) tratará de usar nuestros puntos débiles, las cosas que hacíamos antes de ser cristianos, nuestros propios pensamientos y deseos para apartar nuestros ojos de Dios y Su voluntad, y concentrarnos en nosotros mismos. El secreto para superar estas cosas y no caer en el pecado es volver nuestros corazones y mentes a Dios inmediatamente, someternos a Él pidiéndole que venga a luchar por nosotros. Cuando hacemos esto, estamos resistiendo al diablo y él huirá de nosotros. Él no puede enfrentarse a Dios o a su Espíritu Santo dentro de nosotros.

A veces podemos sufrir a causa de las circunstancias y, en la medida de nuestras posibilidades, no podemos ver que hemos pecado o nos hemos apartado de la voluntad de Dios. Cuando esto sucede, Santiago nos anima a ser pacientes y a orar, creyendo que Dios escucha y ve y que dará una solución a los problemas que será beneficiosa para nosotros. (Romanos 8:28, «Todas las cosas ayudan para el bien de los que aman a Dios»)

2. No debemos mostrar favoritismo hacia nadie

(Santiago 1:9-13; 2:1-13; 5:1-6)
Lamentablemente, en nuestro mundo hay una tendencia a mostrar favoritismo basado en el aspecto exterior de las personas, generalmente porque alguien tiene influencia, dinero o poder y nos sentimos inferiores a ellos. Santiago nos enseña que nunca debemos mostrar favoritismo. Señala que los ricos y sus riquezas morirán y desaparecerán. Es una ilusión creer que son diferentes a los demás. Santiago también señala que, con frecuencia, las personas que tienen dinero, poder e influencia son las mismas que explotan, oprimen y maltratan a quienes consideran inferiores a ellos. Pero Dios ha visto esto y ha escuchado los gritos de los oprimidos y actuará en su favor.

3. Nuestra fe será evidente por nuestro comportamiento

(Santiago 1:19-27; 2:14-25)

A veces la gente entiende que a los cristianos sólo les interesan los Diez Mandamientos y hacer lo que dicen que es correcto. Este tipo de comportamiento puede hacer que la gente sea muy negativa respecto a lo que significa ser cristiano, por lo que es importante entender estos versículos correctamente. No nos convertimos en cristianos por guardar los Diez Mandamientos o por tratar de ser buenas personas. Somos cristianos porque Jesucristo ha muerto para tomar nuestro castigo por nosotros, y al aceptar esto Él nos perdona y envía su Espíritu Santo para vivir dentro de nosotros. El Espíritu Santo es el que nos ayuda a obedecer los Diez Mandamientos, nos ayuda a vivir como Dios quiere que vivamos.

Santiago 1:21, «sométanse a Dios y acepten la palabra que Él planta en nuestros corazones». Cuando leemos cosas en la Biblia, el Espíritu Santo nos ayuda a entender y actuar sobre lo que leemos. Comenzaremos a tener una vida que refleje las características de Dios, amaremos y serviremos a los demás, los perdonaremos y mostraremos misericordia. Las personas que tratan de ser cristianas cumpliendo leyes y reglas, e incluso inventando otras que no están en la Biblia, suelen ser negativas y criticar a cualquiera que no viva como ellos. Santiago quiere que nos aseguremos de que nuestras vidas y acciones reflejan nuestra fe y están llenas del amor de Dios.

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