Los casos de brutalidad policial han sonado con más intensidad en los últimos años en Estados Unidos. Tal es el caso del asesinato de George Floyd, el hombre afroamericano que murió a manos de un policía y que desató una serie de protestas en contra de la discriminación racial en el 2020. O el caso en Chicago del niño de 13 años que recibió un disparo de la policía que lo dejó paralizado de la cintura para abajo, tras poner las manos en alto.

La muerte de Floyd fue grabada en el celular de una ciudadana que se encontraba presente durante el hecho, mientras que durante la persecución al niño, la cámara del policía que le disparó no se activó hasta 40 segundos después del incidente. Ambos eventos demuestran la necesidad de una regulación de las cámaras que registran los enfrentamientos que tienen los agentes, para evitar casos de brutalidad policial.

Captura del video de The New York Times sobre la detención de George Floyd.

Captura del video de The New York Times sobre la detención de George Floyd.

En un comunicado, el Departamento de Interior del Gobierno de Estados Unidos anunció que todos los agentes de seguridad están obligados a llevar sus cámaras corporales y grabar sus acciones mientras están en servicio. Su intención es “mejorar la seguridad, la transparencia y la rendición de cuentas” y de incrementar la “confianza” con los ciudadanos estadounidenses.

Según el el vicesecretario de Interior, Tommy Beaudreau, con la reforma de las prácticas policiales, se está tratando de “fortalecer la unión” entre las fuerzas de seguridad y las comunidades a las que sirven. Entonces, todos los agentes que patrullen o estén en contacto con ciudadanos deberán mantener sus cámaras encendidas.

Muerte de George Floyd: por qué es tan difícil llevar a juicio a un policía

Entre el 2014 y 2021 solo 35 oficiales han sido condenados por un crimen, principalmente por homicidio u homicidio involuntario.

Entre las otras reformas que se implementan, se prohíbe presionar la carótida de un sospechoso para inmovilizarlo a no ser que haya autorización para un uso de la fuerza que pueda conllevar la muerte. Esa fue la estrategia que usó Derek Chauvin, el asesino de George Floyd, para inmovilizarlo.

Los policías tampoco podrán entrar a una vivienda propia, excepto en casos de “amenaza inminente de violencia física al agente o a otra persona que haya requerido ayuda”. Cualquier otra instancia que requiera entrar a una vivienda deberá contar con la autorización del primer y segundo supervisor al mando y de un asistente del fiscal.

(I)

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